La gestión emocional en niñas es un aprendizaje clave para su desarrollo personal, social y académico. Desde los primeros años, las emociones influyen en la forma como se relacionan, toman decisiones y enfrentan los retos cotidianos. Por eso, más que evitar que sientan ciertas emociones, es fundamental enseñarles a reconocerlas, comprenderlas y actuar de manera adecuada frente a ellas.
Las emociones no son buenas ni malas; todas cumplen una función. La alegría fortalece los vínculos, la tristeza invita a la reflexión, el miedo alerta frente a posibles riesgos y la frustración enseña a perseverar. Cuando las niños aprenden a identificar lo que sienten, desarrollan una mayor seguridad interior y adquieren herramientas para afrontar situaciones nuevas con mayor serenidad y confianza.
Gestión emocional en niños y toma de decisiones
La manera como una niña gestiona sus emociones influye directamente en sus decisiones diarias: cómo responde ante un error, cómo enfrenta un conflicto con una compañera o cómo asume una dificultad académica. Una adecuada educación emocional en las niñas les permite pensar antes de actuar, expresar lo que sienten con respeto y buscar soluciones constructivas. Este aprendizaje no ocurre de forma espontánea, requiere acompañamiento constante.
El rol de la familia en la gestión emocional.
La gestión de las emociones en las niñas comienza en casa. La familia es el primer espacio donde las hijas aprenden a nombrar lo que sienten y a observar cómo los adultos enfrentan distintas situaciones. Escuchar, validar las emociones, poner límites claros y dar ejemplo son acciones fundamentales para ayudarlas a desarrollar un equilibrio emocional sólido. Acompañar no significa resolverles todo, sino guiarlas para que aprendan a hacerlo por sí mismas.
Acompañar las emociones desde el colegio.
En Aspaen entendemos que formar va mucho más allá del aprendizaje académico. Acompañamos a nuestras estudiantes en su crecimiento integral, promoviendo una formación que les permita conocerse, fortalecerse interiormente y actuar con criterio. La gestión de las emociones en las niñas es parte esencial de este proceso, ya que impacta su vida escolar, familiar y social.
Creemos firmemente que cuando familia y colegio trabajan juntos, las niñas cuentan con un entorno seguro que les permite crecer con mayor confianza, responsabilidad y
sentido. Acompañarlas en sus emociones es ayudarlos a construir bases sólidas para su presente y su futuro.
Ejemplo práctico de acompañamiento emocional.
Imaginemos una situación común en casa: tu hija quiere ver otro capítulo de su serie favorita, pero es hora de apagar el televisor. Aparece el enojo, el llanto o la frustración. En ese momento, el acompañamiento puede darse así:
Primero, nombras la emoción:
“Veo que estás muy molesta, estás sintiendo rabia.”
Luego, cuentas la historia de lo que está pasando, ayudándola a entender su emoción:
“Tú querías ver otro capítulo porque te gusta mucho esa serie, pero llegó la hora de apagar el televisor y eso no te gustó.”
Después, usas un lenguaje de seguridad, que le dé confianza: “Tú puedes con esto, estoy contigo y esto va a pasar.”
Y finalmente, ofreces una alternativa:
“Cuando apaguemos el televisor, podemos jugar o salir al parque un rato.”
Este tipo de acompañamiento no busca eliminar la emoción, sino ayudar a las niñas a atravesarla, comprendiendo lo que sienten y aprendiendo que pueden manejarlo con apoyo y seguridad.
En Aspaen caminamos de la mano con las familias, acompañando a sus hijos en cada etapa de su formación, para que puedan tomar decisiones conscientes y a desarrollarse como personas íntegras. La gestión emocional en niñas es una base fundamental para su bienestar presente y futuro.
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