Ejercitar la atención desde pequeños

La atención es un proceso cognitivo que nos permite seleccionar y concentrarnos en los estímulos relevantes. Los niños desde que nacen reciben diferentes estímulos sensoriales y emocionales. Al principio solo son capaces de atender por segundos y exclusivamente a lo que les atrae (colores, sonidos, luces), más adelante, a partir de los dos años, aproximadamente, podrán elegir voluntariamente el foco de atención durante minutos. Poco a poco se consigue mantener la atención durante periodos mas largos de tiempo y dirigir la atención al estímulo elegido, empezando a discriminar lo importante de lo superfluo.

Mantener una buena atención es fundamental en el proceso de aprendizaje. Desde que son pequeños es muy beneficioso ponerle al alcance juegos manipulativos que les ayuden a entrenar esta capacidad.

Cuando un niño de dos años es capaz de mantener la atención durante unos minutos como para conseguir meter unos botones dentro de una botella, está entrenando esta capacidad. Más adelante, cuando tenga que sentarse a estudiar, podrá conseguir concentrarse en lo que tiene que hacer.

Existen innumerables juegos y actividades a través de las cuales los niños se entretienen y al mismo tiempo desarrollan la atención. No hay que olvidar adaptarse a las edades de los niños.

La atención favorece la plasticidad cerebral, ya que cuando se atiende se activan nuevas conexiones sinápticas. A mayor capacidad de atención mejor es la ejecución en las tareas cognitivas. La concentración es clave para lograr un mayor nivel de productividad. Por tanto, los niños que son capaces de mantener la atención rinden con mas eficacia. Pero ¿qué pasa con los niños que no son capaces de mantenerla por mucho tiempo? Es cuestión de trabajarlo a través de ejercicios, juegos y actividades. En casos excepcionales habrá que tratarlo médicamente, pero comenzar por darles oportunidades de mejora de la atención es la mejor forma de prevenir dificultades y de ayudar a los niños en caso de que, en efecto, sufran TDAH.

Para ello proponemos los siguientes puntos para tener en cuenta a la hora de entrenar la atención en casa:

  • El cuarto o lugar de trabajo de los niños en casa debe ser un lugar ordenado, limpio y sencillo, que no tenga demasiados estímulos distractores.
  • Buen descanso y alimentación correcta y adecuada a las edades, consultándolo con el pediatra habitual.
  • El ejercicio físico facilita la concentración, además de ser una etapa en la que el área psicomotora es fundamental para el desarrollo cognitivo. Ir al parque, salir al campo o bailar son actividades que estimulan la atención.
  • No son recomendables las pantallas antes de los tres años, en cambio es muy beneficioso que tenga a mano juguetes manipulativos, que se les cuenten cuentos o cantar con los niños.

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