El Beato Álvaro del Portillo ayudó a San Josemaría a ser santo

Padre Santiago Villa Botero

Capellán de Aspaen Iragua

Un día estaba dando una plática a estudiantes de tercero de primaria, niños de 8 o 9 años de edad. Me encontraba en el oratorio del Gimnasio de los Cerros. A mi izquierda, muy cerca, tenía el cuadro de San Josemaría del maestro Luque. Pregunté a los niños: ¿saben ustedes cómo se llamaba el primer sucesor de San Josemaría? Daniel levantó su manita con mucha seguridad. Le di la palabra. Me respondió: El padre Marino. Inmediatamente solté la carcajada, pues el padre Marino era en ese momento uno de los capellanes de Los Cerros.

Fue esta la oportunidad para hablarle a los chicos de la figura del Beato Álvaro del Portillo, a quien la Iglesia incluye en el santoral el 12 de mayo, día en el que hizo su primera comunión. 

Cuadro de San Josemaría del maestro Luque.

Recuerdo que en esa plática les transmití a los estudiantes tres ideas:

La primera, que el Beato Álvaro fue la persona que más ayudó a San Josemaría a sacar adelante el Opus Dei. Fue el hombre que estuvo más cerca del santo desde el año 1935, cuando se incorporó al Opus Dei, hasta que murió en 1975. El mismo San Josemaría lo llamaba Saxum, que significa ‘roca’. Esta traducción del latín hace referencia a que constituía un apoyo firme para todo, que no lo había escogido él sino que se lo había puesto Dios.

La segunda es que él recibió del Señor la tarea de ayudar a San Josemaría a ser santo. Principalmente siendo su confesor, su mejor amigo y su confidente. Don Álvaro, como le llamamos cariñosamente en la Obra, le corregía aquellas cosas que le impedían avanzar con más urgencia hacia esa lucha por vivir heroicamente las virtudes. 

El biógrafo del Beato Álvaro recuerda una anécdota que nos habla de lo muy a pecho que se tomaba esta tarea: “Álvaro del Portillo le hizo una corrección a San Josemaría, que le costó mucho aceptar. La reacción del fundador del Opus Dei fue orar diciendo: ‘Señor, tiene razón Álvaro y no yo’. Pero, enseguida: ‘No, Señor, esta vez tengo razón yo… Álvaro no me pasa una… Y eso no parece cariño, sino crueldad’. Y después: ‘Gracias, Señor, por ponerme cerca a mi hijo Álvaro que me quiere tanto que… no me pasa una’” 1.

La tercera idea es que don Álvaro tuvo la misión de ser la cabeza del Opus Dei desde el año 1975 hasta que murió en 1994. ¿A qué se dedicó en esos años? Entre otras cosas, promovió el comienzo del Opus Dei en 20 nuevos países. Viajó por los cinco continentes hablando a miles de personas de amor a la Iglesia y al Papa, y predicando el mensaje cristiano de San Josemaría acerca de la santidad en la vida ordinaria.

Antes de terminar aquella plática le dije a los estudiantes que el Beato Álvaro había estado en su colegio en el año 1983, pero que de eso les hablaba en la siguiente plática.

  1. Tomada de la página web del Opus Dei. www.opusdei.org
Visita de Álvaro del Portillo al Gimnasio de los Cerros.

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